Por Rafaela Pinheiro (Global HR Cloud Functional Specialist en Meta4) 

La adquisición del talento, es sin duda una de las principales prioridades en la gestión de recursos humanos dada la creciente lucha por encontrar a los mejores empleados; por esta razón las empresas tienden cada vez más a invertir mayores recursos para seleccionar y contratar al mejor talento del mercado. Sin embargo, una vez la persona ha sido contratada, el nuevo empleado se puede encontrar con ciertas dificultades que le impedirán adaptarse a la cultura de la empresa y a su nuevo rol dentro de la organización.

Es por ello que la fase de onboarding, cada vez cobra mayor relevancia en el ámbito de recursos humanos, ya que la acogida e incorporación de un nuevo integrante a la compañía  es una fase crítica donde el nuevo empleado comenzará a desarrollar una serie de conductas y comportamientos clave que le servirán a lo largo de su trayectoria profesional a largo plazo.

Igualmente, es muy importante tener en cuenta que el sí el programa de onboarding no se realiza de forma adecuada, todos los esfuerzos realizados durante la fase de adquisición de talento se verán tirados por la borda.

Si un empleado que se acaba de incorporar  no se siente cómodo en el acompañamiento que se le dio al principio de su trayectoria, este se sentirá desmotivado y confundido, lo que dará lugar a un bajo nivel de compromiso y desempeño dentro de la organización.

Por esta razón, es fundamental transmitir información acerca de la visión, misión, código de conducta, información acerca del departamento, equipo con el que va a empezar a trabajar…  desde el momento en que el candidato acepta la oferta.

De manera que, si quieres conseguir que el proceso de incorporación de tus nuevos empleados sea un éxito, es muy importante que tengas en cuenta los siguientes errores frecuentes que cometen muchas organizaciones  y procures evitarlos:

  1. Falta de claridad en la definición de las funciones del empleado

No especificar claramente las funciones y responsabilidades a desempeñar, sobre todo durante los primeros días, es uno de los errores más comunes en el proceso de onboarding. Muchas veces, al nuevo empleado le llega información ambigua sobre cuáles van a ser sus funciones, y esto le puede generar un sentimiento de frustración al no contar con información suficientemente clara sobre como cumplir con las expectativas que se tienen de él.

Por tanto, un aspecto clave para el éxito del proceso, residirá en que el nuevo empleado tenga claro desde el inicio cuál será su rol, funciones y responsabilidades dentro de la organización. Además, es muy importante que conozca a quién debe dirigirse o a dónde debe acudir para resolver sus posibles dudas, además de recibir apoyo y orientación a lo largo del proceso de incorporación en su nueva compañía.

  1. Falta de accesibilidad a la información corporativa

Es muy importante que los nuevos empleados no solo conozcan la visión, misión y valores de la compañía, sino que además dispongan de información accesible acerca de las políticas específicas, y puedan revisar y disponer de herramientas que le permitan proporcionar sugerencias o recibir respuestas en caso de dudas.

  1. Feedback insuficiente

Como todo proceso de aprendizaje, el onboarding exige un feedback constante por parte de los responsables directos. La retroalimentación tiene el potencial de apoyar el rendimiento laboral, promover la motivación, la auto regulación y la auto eficacia, permitiendo a los  trabajadores acortar la brecha entre su desempeño actual y deseado.

Este proceso normalmente tiene una duración de 90 días, en el que es posible que durante este periodo, los recién incorporados no obtengan una retroalimentación suficiente acerca del trabajo realizado. Sin embargo, organizar reuniones para que el empleado tenga la oportunidad de aclarar dudas y conocer su desempeño, hará que su aprendizaje sea más efectivo y aumente su motivación y productividad dentro de la organización.

Todo este proceso resultará más sencillo si se cuenta con herramientas tecnológicas adecuadas que permitan realizar una evaluación efectiva, ayudando al recién incorporado a entender cuáles son sus fortalezas así como a conocer sus oportunidades de mejora.

  1. Olvidarse de realizar un seguimiento continuo

Tan importante como dar feedback al nuevo colaborador, será realizar un seguimiento con una periodicidad regular, de tal forma esta retroalimentación se transforme en un apoyo eficaz del rendimiento laboral.