Uno de los objetivos primordiales de lo que se denomina hoy en día ‘Empresa Ágil’, es decir, aquella perfectamente adaptada al cambiante entorno, es abordar el doble desafío en la Gestión del Talento. Concretamente, el gran reto radica, por un lado, en la búsqueda y atracción de talento, y por el otro, la capacidad de retención del mismo.

Y es que el ecosistema empresarial es cada vez más competitivo en gran parte debido a la nueva percepción del talento y a la tendencia que existe de priorizar la correcta utilización del mismo para alcanzar los objetivos de la compañía. Es por ello que resulta un verdadero reto destacar en este campo de localización y retención y, la empresa que lo logra obtiene una gran ventaja competitiva respecto al resto.

Así, el departamento de Recursos Humanos de las empresas ha ido últimamente postulándose como protagonista estratégico en toda acción  corporativa. De tal forma que la persona es considerada el centro de la nueva estrategia empresarial y, por esto, los departamentos de Recursos Humanos enfocan sus esfuerzos en la mejora de distintas tácticas para optimizar este campo.

Para poder retener al talento, han de potenciarse políticas de compensación, en salario y seguridad, y de beneficios como seguridad moral, familiar y sanitaria. Ser capaces de generar un sentimiento de reconocimiento en los empleados también es una forma de compensación, es decir, un salario emocional.

Asimismo, otra tendencia a valorar y que es palpable en el comportamiento de las compañías es la segmentación de empleados en función, principalmente su potencial y productividad. Esta forma de dividir a los empleados ayuda a focalizar los puntos fuertes y a trabajar en los débiles. Esta manera de actuar es muy útil al momento de identificar posibles promesas entre los empleados, estudiando cómo éstos reaccionan ante diferentes estímulos.

Muchas organizaciones creen un gasto inútil el invertir en formación de sus empleados para que luego se marchen a la competencia, pero lo cierto es que esa formación, ese hacerles sentir parte de la compañía, ese antes citado ‘salario emocional’ es el que pesa en las decisiones de permanencia, por encima incluso del dinero. El salario puede funcionar de manera temporal pero lo que todo empleado busca es sentirse realizado y ahí es donde el salario emocional actúa a mediano y largo plazo.

Posibilidades de acceso a facilidades laborales como el Home Office (trabajar desde casa), o el disponer de horarios flexibles, y la perspectiva de crecimiento en la carrera profesional del propio empleado, son acciones que contribuyen a retener a empleados en la empresa, por encima de cuestiones monetarias. Es por eso que las empresas que quieran destacar en este aspecto deben focalizar sus esfuerzos en apostar por la formación y la flexibilidad, además de ofrecer seguridad laboral a los colaboradores. Y es que no conviene olvidar que en cuestiones de talento, además de identificarlo y atraerlo, se debe potenciar y retener, para de esta manera evitar los altos costos que implica la fuga de profesionales de la organización.