2017 ha sido un año cargado de múltiples retos en todos los ámbitos. Ante un contexto económico que parecía comenzaba a repuntar con fuerza, aparecen nuevas situaciones que pueden presagiar un futuro igual de incierto al atravesado recientemente. Y para afrontar este nuevo futuro, las compañías, principal motor de la economía, debemos detenernos a reflexionar y analizar las claves que han hecho posible superar con éxito situaciones complicadas a las que ya nos hemos enfrentado con anterioridad.

En este ejercicio de reflexión necesario, en primer lugar, podemos destacar que el 2017 ha sido un año marcado por el crecimiento y donde la inversión tecnológica se ha configurado como factor determinante para el éxito empresarial comparable al de otros países, gracias a la consolidación en el mercado de las soluciones Cloud Computing. Este nuevo modelo tecnológico, sin duda, es una oportunidad que ha permitido a las compañías, independientemente de su tamaño o sector, evolucionar en función a sus necesidades de negocio y sobre todo focalizarse en su “Core” ganando eficiencia y productividad.

Un segundo aspecto a destacar es la escasez de talento imperante en nuestra economía. Paradójicamente, a pesar de los altos porcentajes de desempleo que todavía soporta nuestro mercado laboral, tener la capacidad de atraer, desarrollar y retener a los mejores profesionales, resulta cada vez más complicado y uno de los principales retos para las organizaciones. Un hecho que puede dificultar el desarrollo futuro de nuestra economía, sobre todo, si la queremos orientar hacia sectores de alto valor añadido.

Por último, el crecimiento internacional se ha convertido en otra cuestión necesaria y estratégica para la supervivencia a largo plazo de las organizaciones, ampliando su presencia hacia otros mercados y permitiendo el crecimiento del tamaño medio de la empresa española, un aspecto imprescindible para poder competir con los grandes actores internacionales.

El avance de estas tres líneas estratégicas de actuación: la innovación, el talento y el crecimiento internacional, son los factores determinantes que pueden llevar a las empresas a la consecución del éxito empresarial, y a superar las posibles dificultades que puedan aparecer en el futuro.